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La actual crisis sanitaria ha puesto de actualidad el teletrabajo, ya que desde el principio del Estado de Alarma, el gobierno ha instado a todas las administraciones públicas y privadas a que lo promovieran entre el máximo de sus trabajadores con el objetivo de reducir la movilidad laboral y con ello la propagación del virus.

Seguro que a primeros de marzo una gran mayoría de nuestras organizaciones no tenían entre sus planes de corto plazo fomentar la flexibilidad laboral de sus trabajadores mediante la implantación del teletrabajo. Nuestro marcado carácter social hace que el presentismo laboral esté muy arraigado en España. Muchos directivos creen que las relaciones con sus trabajadores son más productivas si están todos en el mismo entorno y también hay trabajadores que aún pudiendo no se lo plantean por miedo a perder el vinculo con la empresa y los compañeros.

De un día para otro todo esto ha cambiado, las empresas han tenido que aceptar la nueva realidad impuesta y muchos trabajadores y funcionarios que hace unas semanas estaban compartiendo oficina y café con sus compañeros ahora están trabajando desde su casa.

El teletrabajo no es un sistema novedoso de trabajo, sino que tiene casi 50 años de historia. Su origen se produce en los Estados Unidos durante el decenio de los años 70 del siglo pasado, aunque en España tardaríamos muchos años más en conocerlo, como respuesta a la fuerte crisis económica provocada por la crisis del petróleo. Su padre fue el físico Jack Nilles, que ante los graves problemas que planteaba el desmesurado incremento de los precios del petróleo, se dedico a estudiar como optimizar al máximo los recursos disponibles. De sus meditaciones nace su idea principal de «llevar el trabajo al trabajador y no el trabajador al trabajo»; creando así el concepto de «telecommuting».

El objetivo no era sólo reducir los costos de las empresas sino también reducir la contaminación y la congestión de vehículos que se generaban en los horas pico de desplazamiento de ida y vuelta del trabajo.

Durante esta década las empresas americanas vieron en el teletrabajo una opción interesante, pero dadas las limitaciones tecnológicas de aquella época, sólo se pudo a aplicar a unos miles de trabajadores cualificados de la empresa y del mundo académico. Es decir, todavía estaba en fase experimental y a la espera de la evoluciones técnicas que se irán produciendo en las décadas posteriores.

Este carácter testimonial del teletrabajo continuaría hasta la aparición del ordenador personal en la década de 1980. En los primeros años su incidencia fue muy poca debido a sus limitadas prestaciones y elevado coste, pero a medida que los avances tecnológicos iban reduciendo el coste y aumentando sus prestaciones se convirtió ya en los años 90 en una de las herramientas fundamentales del teletrabajo.

La consolidación defintiva del teletrabajo como un sistema competitivo alternativo al trabajo presencial vendría con el auge y expansión de Internet a nivel doméstico ,a principios del Siglo XXI , permitiendo convertir cualquier lugar de nuestra casa en una oficina externa de nuestra empresa.

Durante la crisis de 2008-2014, se extendió su uso entre muchas empresas y autónomos por motivos claros de supervivencia, ya que suponía una reducción importante de los costes de alquiler y mantenimiento de oficinas, y para los trabajadores, que habían visto reducido su salario, un ahorro en gastos de desplazamiento.

En España la cifra de teletrabajadores durante esta crisis fue aumentando hasta el año 2013 donde según las fuentes del INE era de 1.281.000 trabajadores (493.000 con carácter ocasional y 798,000 con más de la mitad de su trabajo). En el 2014 se produjo un retroceso del 8% pasando a 1.185.000 trabajadores (448.000 y 737.000 respectivamente); esto fue debido a que las empresas que empezaban a salir de la crisis preferían tener a sus trabajadores en la oficina en vez de en casa, pero esta tendencia decreciente cambio su signo a partir del 2017 llegando al 2019 a 1.641.000 trabajadores (689.000 y 952.000 respectivamente), cifra que en porcentaje estaban muy por debajo de la media Europea. Lógicamente durante este año 2020 el incremento va a ser espectacular.

El teletrabajo ha ido en cada crisis aumentado su relevancia gracias primero a los avances en las tecnologías de la información y comunicación (TIC), que permiten no sólo trabajar desde casa, sino desde cualquier lugar que cuente con conexión a la red, y segundo por ser una herramienta esencial para: reducir la contaminación, reducir la congestión en las ciudades, reducir costes, aumentar la productividad al evitar desplazamientos , la conciliación familiar, la integración laboral de personas con problemas de movilidad, y ahora también para combatir la pandemia.

Nos estamos enfrentando continuamente a nuevos retos y las empresas que quieran sobrevivir y mejorar su competitividad no pueden quedarse esperando a ver que pasa, tienen que ser proactivas. En Diagram pensamos que sino puedes cambiar la realidad debes adaptarte a ella, por eso diseñamos nuestras aplicaciones para que sean ágiles y flexibles y trabajamos en el entorno de la Nube que permite una mejor conectividad y una mayor seguridad, lo que las hace ideales para el trabajo a distancia.

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